prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
El sótano de todas las tormentas
donde los hechiceros guardan restos de navíos.
La cigüeña entra distraída en el vientre de un caballo,
descongela sus alas en atrios vaporosos.
Sucede el idioma del ocaso: arcaica mansedumbre de pólipos de nieve
derretidos sobre las huellas aceitosas de los tanques.
Te espero como un sarcófago tenso, alcahuete del próximo drenaje de las almas.
Las hélices migratorias de las ermitas - cruces de niebla-
se disuelven en tu boca aturdida. En esa frontera
dejas que tu falda sea juguete para los leones.
Ellos no saben, están acostumbrados
a vislumbrar los tambores de la pobreza, manos negras,
adictos al menú de los suicidios de esas madres africanas.
Te dejan correr desnuda, libre entre cardúmenes de ópalo.
A veces sangran las nubes, gotean memorias de pez extirpadas a los océanos.
Y me recuerdas desde los imperios de agua que te acogen.
Seré la última cena de un oso polar o su piel será mi abrigo,
así es el olvido,
una lucha de turbiones sobre el hielo.
donde los hechiceros guardan restos de navíos.
La cigüeña entra distraída en el vientre de un caballo,
descongela sus alas en atrios vaporosos.
Sucede el idioma del ocaso: arcaica mansedumbre de pólipos de nieve
derretidos sobre las huellas aceitosas de los tanques.
Te espero como un sarcófago tenso, alcahuete del próximo drenaje de las almas.
Las hélices migratorias de las ermitas - cruces de niebla-
se disuelven en tu boca aturdida. En esa frontera
dejas que tu falda sea juguete para los leones.
Ellos no saben, están acostumbrados
a vislumbrar los tambores de la pobreza, manos negras,
adictos al menú de los suicidios de esas madres africanas.
Te dejan correr desnuda, libre entre cardúmenes de ópalo.
A veces sangran las nubes, gotean memorias de pez extirpadas a los océanos.
Y me recuerdas desde los imperios de agua que te acogen.
Seré la última cena de un oso polar o su piel será mi abrigo,
así es el olvido,
una lucha de turbiones sobre el hielo.
Última edición: