Anita B.
Poeta recién llegado
Dos amantes, ahora extraños,
ahora lejanos y distantes,
están parados frente a frente,
entre una multitud de gente,
niegan reconocerse,
intentan desconocerse.
Uno de ellos baja la mirada
aparentando distracción,
procurando no sentir nada,
agachando el corazón,
la táctica del que nada vio,
la mentira del que nunca olvidó.
El otro, nervioso e inquieto,
intenta verse perfecto,
pretende superar el momento
conteniendo el aliento,
conteniendo el sentimiento,
pero al parecer se detuvo el tiempo.
Un imprevisto encuentro
entre el cielo y el cemento,
dos casi extraños amantes,
dos distraídos caminantes,
coincidieron en la vía,
provocándose melancolía.
ahora lejanos y distantes,
están parados frente a frente,
entre una multitud de gente,
niegan reconocerse,
intentan desconocerse.
Uno de ellos baja la mirada
aparentando distracción,
procurando no sentir nada,
agachando el corazón,
la táctica del que nada vio,
la mentira del que nunca olvidó.
El otro, nervioso e inquieto,
intenta verse perfecto,
pretende superar el momento
conteniendo el aliento,
conteniendo el sentimiento,
pero al parecer se detuvo el tiempo.
Un imprevisto encuentro
entre el cielo y el cemento,
dos casi extraños amantes,
dos distraídos caminantes,
coincidieron en la vía,
provocándose melancolía.
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