BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Besos ruidosos
como raíces y brazos abiertos
nunca nombras la prematura
eficacia del árbol sin fruto, su
eterna juventud diáfana, esa cara
que redonda estalla en la tuya
y abre huecos hacia abajo.
Morir desnudo, ese despojo de guirnaldas
que establece su imperio nevado,
las lágrimas obtenidas por acatamiento
mental. Morir, morir sin brazos.
Aquellos sollozos servirán
su robustez de cansada equivalencia
su distantes hombros efímeros
que aplauden en el aire los viejos.
Observas la locura el delirio
la máquina oculta que presume de distancias,
de estelas, de vapores mitigados.
O esa infinita turba de mentecatos
que ovacionan los latidos cuando lo merecen,
sencillamente.
©
como raíces y brazos abiertos
nunca nombras la prematura
eficacia del árbol sin fruto, su
eterna juventud diáfana, esa cara
que redonda estalla en la tuya
y abre huecos hacia abajo.
Morir desnudo, ese despojo de guirnaldas
que establece su imperio nevado,
las lágrimas obtenidas por acatamiento
mental. Morir, morir sin brazos.
Aquellos sollozos servirán
su robustez de cansada equivalencia
su distantes hombros efímeros
que aplauden en el aire los viejos.
Observas la locura el delirio
la máquina oculta que presume de distancias,
de estelas, de vapores mitigados.
O esa infinita turba de mentecatos
que ovacionan los latidos cuando lo merecen,
sencillamente.
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