Mirar sin tocarte ya no basta,
tu presencia es constante.
Te busco en otros cuerpos
reflejándote en ellos,
cubriéndolos de tu olor
formándolos a tu imagen,
los miro en la noche, los desnudo al amanecer;
con el sol espiando por la rendija
me obligo a amarlos.
Y al despertar del sueño analgésico
pronuncio tu nombre.
tu presencia es constante.
Te busco en otros cuerpos
reflejándote en ellos,
cubriéndolos de tu olor
formándolos a tu imagen,
los miro en la noche, los desnudo al amanecer;
con el sol espiando por la rendija
me obligo a amarlos.
Y al despertar del sueño analgésico
pronuncio tu nombre.