Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Nos quemaban las manos al rozarnos,
se nos hundía el cielo en cada ´hasta luego´,
se nos fundía el alma al volver a besarnos,
hasta que un día descubrimos que tu eras agua y yo era incendio.
Y quemamos montañas cabalgando descalzos
inundamos mañanas, desnudamos el cielo,
levantamos las copas, nos prometimos querernos
sumergiendo las palabras en vasos de fuego.
No te importó que te quemara al abrazarnos,
ni a mí que me mojaras con tu pelo
envuelto en el mar de lava de tanto amarnos
entre el río y la llama, entre la tierra y el cielo.
se nos hundía el cielo en cada ´hasta luego´,
se nos fundía el alma al volver a besarnos,
hasta que un día descubrimos que tu eras agua y yo era incendio.
Y quemamos montañas cabalgando descalzos
inundamos mañanas, desnudamos el cielo,
levantamos las copas, nos prometimos querernos
sumergiendo las palabras en vasos de fuego.
No te importó que te quemara al abrazarnos,
ni a mí que me mojaras con tu pelo
envuelto en el mar de lava de tanto amarnos
entre el río y la llama, entre la tierra y el cielo.