Quinto Brena
Poeta adicto al portal
De la danza del cuerpo herido,
te digo entre tus brazos:
Quiero beber de esos frutos
rosados, las aureolas;
descubrir la fuente de las manos,
el incienso de amapola fresca
de la espalda desnuda.
Deja que el lenguaje impío
de tu cuerpo extendido, se quede
acostumbrado a la vista, al zigzagueo
morboso de la mirada. El sabor
fresco del deseo, la cortina
cerrada y atrás el viento.
La noche oscura. Encerrada
la noche, acomtumbrada, perdida
en el amor absúrdamente bueno.
Tocarte es como tenerte,
Por eso digo: Quiero navegar
por tu vientre, Hoy. De noche.
En lo oculto de la noche,
en la falta del día, en el humo,
en tu incienso de amapola
y el sabor a durazno fresco
de tus labios.
te digo entre tus brazos:
Quiero beber de esos frutos
rosados, las aureolas;
descubrir la fuente de las manos,
el incienso de amapola fresca
de la espalda desnuda.
Deja que el lenguaje impío
de tu cuerpo extendido, se quede
acostumbrado a la vista, al zigzagueo
morboso de la mirada. El sabor
fresco del deseo, la cortina
cerrada y atrás el viento.
La noche oscura. Encerrada
la noche, acomtumbrada, perdida
en el amor absúrdamente bueno.
Tocarte es como tenerte,
Por eso digo: Quiero navegar
por tu vientre, Hoy. De noche.
En lo oculto de la noche,
en la falta del día, en el humo,
en tu incienso de amapola
y el sabor a durazno fresco
de tus labios.
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