BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siempre es empezar
con esta vida
incontable de manos
segando la rabia contenida
como labios adheridos al papel.
Siempre, siempre, los tejados
inundados de pájaros o aves
con tejidos de amuletos y sombras.
En estos tiernos aparatos
con sus extrañas flores aplastadas
erguiremos nuestros músculos
en sucesión súbita de cremas,
y ese labio que inicia su singladura.
©
con esta vida
incontable de manos
segando la rabia contenida
como labios adheridos al papel.
Siempre, siempre, los tejados
inundados de pájaros o aves
con tejidos de amuletos y sombras.
En estos tiernos aparatos
con sus extrañas flores aplastadas
erguiremos nuestros músculos
en sucesión súbita de cremas,
y ese labio que inicia su singladura.
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