Ayer la tarde se vistió de luto,
Pues, sus ojos verdes (sin mirar) pasaron.
Mis musas y gorriones se marcharon,
al silencio mas lejano y absoluto.
Pues, sus ojos verdes (sin mirar) pasaron.
Mis musas y gorriones se marcharon,
al silencio mas lejano y absoluto.
Cómo puede ser, que en un minuto,
todo lo que mis sueños levantaron
cayó ante sus pasos, que ignoraron
esta hoguera, que al verla, crepitaba.
Ayer la tarde junto a mí, lloraba.
Porque sus ojos verdes...no miraron.
todo lo que mis sueños levantaron
cayó ante sus pasos, que ignoraron
esta hoguera, que al verla, crepitaba.
Ayer la tarde junto a mí, lloraba.
Porque sus ojos verdes...no miraron.
Marino fabianesi