eduardocarpio
Poeta adicto al portal
Nada parece que vayamos a aprender, al contrario, quieren de nosotros, carne de apatía, un futuro cierto al que ellos pomposamente llaman excelencia y prosperidad. Será verdad, a qué negarlo, y por ello nos debemos a la disciplina, sobriedad y buenos maneras, que brillen nuestra ignorancia, evitando deslizarnos por el tobogán del subsidio y la precariedad. Las virtudes capitales debieran ser de todos, del grupo, alemanas y disciplinadas —las llaman humildad, prosperidad y sacrificio— las únicas que nos harán mejores y más fuertes. Acaso tengan razón y lo mío sea una tara y un despilfarro, pues qué cabe esperar de un tipo como yo que ante el rocín del rutilante porvenir, cuya albarda es la satisfacción, se niega a montarlo.
En algo sí nos vamos pareciendo casi todos, somos pobres y dependientes, tanto que creo es indignidad y el mando de los necios...
eduardocarpio
5 de noviembre de 2013
En algo sí nos vamos pareciendo casi todos, somos pobres y dependientes, tanto que creo es indignidad y el mando de los necios...
eduardocarpio
5 de noviembre de 2013
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