El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Como un Quijote,
vuelves de averiguar,
una vez más,
que el mundo no te acepta como sos.
Que tu propia sangre te rechaza.
Si fuera por vos,
pondrías una música triste acá,
como la de las “cajitas de música”,
pero en la escritura, tenemos que explicar.
Vienes,
vengo,
con los ojos iguales,
con los gestos aprendidos,
con la piel que te robara hace tiempo.
Callado,
después del repetido azote
del viento indiferente en la cara.
Con la garganta amarga del tinto sin hielo.
Es tonto estar arrepentido.
Tal vez así estoy,
no sé.
Se rompió el hechizo de cristal,
lo que nunca existió desapareció otra vez.
Arrepentido de la ilusión sin asidero.
De las generaciones de estupidez humana.
De pintar un bisonte en la pared de la caverna
soñando que eso nos hará tenerlo.
Como la tontería de querer perpetuar algo
poniéndole un tatuaje a los músculos exhaustos
que luchan por aferrarse
a lo que no está sujeto a ningún sitio.
Corten amarras.
Me declaro culpable de este peregrino oficio de sombra.
“Salgan al cruce de los caminos,
e inviten a los que encuentren.”
De ahora en más será la orden.
vuelves de averiguar,
una vez más,
que el mundo no te acepta como sos.
Que tu propia sangre te rechaza.
Si fuera por vos,
pondrías una música triste acá,
como la de las “cajitas de música”,
pero en la escritura, tenemos que explicar.
Vienes,
vengo,
con los ojos iguales,
con los gestos aprendidos,
con la piel que te robara hace tiempo.
Callado,
después del repetido azote
del viento indiferente en la cara.
Con la garganta amarga del tinto sin hielo.
Es tonto estar arrepentido.
Tal vez así estoy,
no sé.
Se rompió el hechizo de cristal,
lo que nunca existió desapareció otra vez.
Arrepentido de la ilusión sin asidero.
De las generaciones de estupidez humana.
De pintar un bisonte en la pared de la caverna
soñando que eso nos hará tenerlo.
Como la tontería de querer perpetuar algo
poniéndole un tatuaje a los músculos exhaustos
que luchan por aferrarse
a lo que no está sujeto a ningún sitio.
Corten amarras.
Me declaro culpable de este peregrino oficio de sombra.
“Salgan al cruce de los caminos,
e inviten a los que encuentren.”
De ahora en más será la orden.