Porqué te quise tanto,
porqué me dolían tanto
los días en que a mi puerta
no llamabas,
y ahora no eres más
que una imagen desenfocada
de la cámara de la memoria pasada.
No puedo reproducir
sentimientos ajenos
a lo que hoy siento.
Sólo reconozco que fui
una persona distinta,
a la vera de la pulsión
que el primer amor,
por primera vez,
me descubría.
Como postales de una película,
algo ñoña, vienen a mí
fragmentos de esos días
en que tu nombre
el mundo entero representaba,
en que tus besos eran
de lo que se nutría mi vida.
Y hay cierto grado de añoranza,
porque se perdió esa naturalidad,
esa ingenuidad, fresca, diáfana,
de niña aprendiendo a ser mujer
cuando se desconocía el manual
y sus pautas.
porqué me dolían tanto
los días en que a mi puerta
no llamabas,
y ahora no eres más
que una imagen desenfocada
de la cámara de la memoria pasada.
No puedo reproducir
sentimientos ajenos
a lo que hoy siento.
Sólo reconozco que fui
una persona distinta,
a la vera de la pulsión
que el primer amor,
por primera vez,
me descubría.
Como postales de una película,
algo ñoña, vienen a mí
fragmentos de esos días
en que tu nombre
el mundo entero representaba,
en que tus besos eran
de lo que se nutría mi vida.
Y hay cierto grado de añoranza,
porque se perdió esa naturalidad,
esa ingenuidad, fresca, diáfana,
de niña aprendiendo a ser mujer
cuando se desconocía el manual
y sus pautas.