Jack Sparrow
Poeta reconocido
INFARTOS
Cuando era muchacho,
sufrí el raro mal de los Infartos Crónicos.
Gracias a Dios nunca tuve secuelas.
Pero mis amigos se burlaban
del convaleciente tan saludable que era.
Si sufría el infarto un jueves
el viernes podía salir,
a tomar unas cervezas
y bailar toda la noche.
El problema era el mismo día.
Se me inflamaba el corazón
evitándome respirar con normalidad,
La cabeza se me hinchaba,
en un cuadro de aguda hidrocefalia tartamuda
que me inmovilizaba el cuerpo por partes.
Los globos oculares se me desprendían
empujados por la presión empinada
que me atacaba.
Mi dentadura se ponía cartilaginosa
de tal manera que me era difícil ingerir sólidos.
Los infartos
me llegaban de improviso,
asaltándome en cualquier rato y lugar.
A veces me daba uno jugando al fútbol
y mis amigos se enfadaban,
porque jugaba mal,
y si era un infarto cerebral,
peor, porque no podía cabecear.
A veces me daba uno durante una fiesta
y en el momento más alegre
yo pedía que bajen el volumen de la música.
A veces me daba en pleno campamento,
y ahí si que me odiaban,
porque en los campamentos
siempre queda trago que tomar
A veces me daba cuando salía con una chica,
entonces ella se molestaba,
porque me ponía más
aburrido, aún, que de costumbre.
A veces me daba en el estadio
y los hinchas se molestaban
porque no cantaba,
ni saltaba.
Mis padres también se molestaban,
porque a veces tenía infartos
antes de los exámenes,
y como no podía estudiar
salía desaprobado.
Entonces era asiduo
de las emergencias hospitalarias,
hasta me enamoré de una enfermera,
que me curó por un tiempo,
ya al menos, el corazón,
no se me paraba.
Después de los hospitales,
decante por los psiquiatras,
eran amables y comprensivos
no como los internistas
que me andaban puteando
y pegando inyecciones de diazepan.
Pero, los psiquiatras recetan
pastillas caras, en cambio
las iglesias son mas benévolas
con los óbolos,
fui donde los católicos,
pentecostales, mormones,
krishnas...allí me entere
que mi mal coronario
detonaba con el incienso.
Entonces volví a las mujeres,
me gustaba el blanco,
pero ya no quería otra enfermera...
y las monjas..
las monjas son prohibidas
CONTINUARA...?
Cuando era muchacho,
sufrí el raro mal de los Infartos Crónicos.
Gracias a Dios nunca tuve secuelas.
Pero mis amigos se burlaban
del convaleciente tan saludable que era.
Si sufría el infarto un jueves
el viernes podía salir,
a tomar unas cervezas
y bailar toda la noche.
El problema era el mismo día.
Se me inflamaba el corazón
evitándome respirar con normalidad,
La cabeza se me hinchaba,
en un cuadro de aguda hidrocefalia tartamuda
que me inmovilizaba el cuerpo por partes.
Los globos oculares se me desprendían
empujados por la presión empinada
que me atacaba.
Mi dentadura se ponía cartilaginosa
de tal manera que me era difícil ingerir sólidos.
Los infartos
me llegaban de improviso,
asaltándome en cualquier rato y lugar.
A veces me daba uno jugando al fútbol
y mis amigos se enfadaban,
porque jugaba mal,
y si era un infarto cerebral,
peor, porque no podía cabecear.
A veces me daba uno durante una fiesta
y en el momento más alegre
yo pedía que bajen el volumen de la música.
A veces me daba en pleno campamento,
y ahí si que me odiaban,
porque en los campamentos
siempre queda trago que tomar
A veces me daba cuando salía con una chica,
entonces ella se molestaba,
porque me ponía más
aburrido, aún, que de costumbre.
A veces me daba en el estadio
y los hinchas se molestaban
porque no cantaba,
ni saltaba.
Mis padres también se molestaban,
porque a veces tenía infartos
antes de los exámenes,
y como no podía estudiar
salía desaprobado.
Entonces era asiduo
de las emergencias hospitalarias,
hasta me enamoré de una enfermera,
que me curó por un tiempo,
ya al menos, el corazón,
no se me paraba.
Después de los hospitales,
decante por los psiquiatras,
eran amables y comprensivos
no como los internistas
que me andaban puteando
y pegando inyecciones de diazepan.
Pero, los psiquiatras recetan
pastillas caras, en cambio
las iglesias son mas benévolas
con los óbolos,
fui donde los católicos,
pentecostales, mormones,
krishnas...allí me entere
que mi mal coronario
detonaba con el incienso.
Entonces volví a las mujeres,
me gustaba el blanco,
pero ya no quería otra enfermera...
y las monjas..
las monjas son prohibidas
CONTINUARA...?
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