Alexandro
Poeta adicto al portal
Sentado al borde del colapso, mirando la luna nacer
es tan grande y tan bella, como nunca.
Como nunca esta tristeza se desgarra y deja lugar
al infierno de estar desamparado ante el fulgor.
Espadas calientes que el viento trae a mi espalda,
nada tan real como las voces del interior que salen
gritando en los poros de mi piel.
Goteras del techo que contemplo, en un ir y venir
de espejos mentales que subyugan el placer de sufrir.
Estar tirado no es estar arraigado.
Mas vale fortuna vivida que no haber nacido, que nacido
con la fortuna de no haber vivido.
Nacemos y nacemos cada día, con cada sentimiento
que nos llega al corazón, volando por la mente.
Sin dejar espacios para vivir, para sentir, que cada
noche, al no tenerte, es como morir cada día.
Nada escapa de la dulce realidad, que todo es cruel,
negro e insípido, como volver a vivir día a día, sin el
roce de tu piel que espero ante cada amanecer.
Como quema la piel el roce tus besos,
dejando un rastro de tristeza en cada
uno de ellos, con sabor a miel.
Hiel que escurre mi sangre, ante tu
ultimo beso, ante tu ultimo amor.
Infortuna de no haberte tenido antes.
es tan grande y tan bella, como nunca.
Como nunca esta tristeza se desgarra y deja lugar
al infierno de estar desamparado ante el fulgor.
Espadas calientes que el viento trae a mi espalda,
nada tan real como las voces del interior que salen
gritando en los poros de mi piel.
Goteras del techo que contemplo, en un ir y venir
de espejos mentales que subyugan el placer de sufrir.
Estar tirado no es estar arraigado.
Mas vale fortuna vivida que no haber nacido, que nacido
con la fortuna de no haber vivido.
Nacemos y nacemos cada día, con cada sentimiento
que nos llega al corazón, volando por la mente.
Sin dejar espacios para vivir, para sentir, que cada
noche, al no tenerte, es como morir cada día.
Nada escapa de la dulce realidad, que todo es cruel,
negro e insípido, como volver a vivir día a día, sin el
roce de tu piel que espero ante cada amanecer.
Como quema la piel el roce tus besos,
dejando un rastro de tristeza en cada
uno de ellos, con sabor a miel.
Hiel que escurre mi sangre, ante tu
ultimo beso, ante tu ultimo amor.
Infortuna de no haberte tenido antes.