Hoover White
Poeta adicto al portal
Esta dulce inmensidad por doquier,
los olivos en campos enverdecidos
y lirios y pájaros cantando
en tonos de cielo infinito.
No hay ni quiero otra inmensidad
Mas la de tus ojos, mas la de tu boca.
Inmensidad del alma cuan te rodea
¡Oh, suave y enterneciente!
Esta vida mía, no es tan mía ya
ni tu vida tan tuya
mi esplandeciente sol de luna;
que al compás de tu entrega me fundo
en lo profundo soñoliento
de tus ondas corporales,
quiméricas y formidables.
No hay otra inmensidad tan azul
y cristalina a la vez,
trivial y enigmática
¡Como los arcanos en el amanecer!
La flor a mi destino y a Dios mismo.
Buscaba y no te encontré
fatigue y me encontraste.
Tan dulce cómo el néctar
inmensidad, divina inmensidad
te veo y me amas,
me ves y te amo más
en nuestro auge del amor
donde hay corrientes de alegrías
que nos acaudala el corazón.
¡Inmensidad, divina inmensidad!
Última edición: