Alex Courant
Poeta adicto al portal
Ya de lejos se contempla la infancia
desde el muelle y sus maderos vespertinos
donde posa suave, su pie, la marea de los años.
Y creemos que ya no hay cometas
que escapen de las manos.
Ni alebrijes de papel de china.
Que no queda celofán para envolver las sonrisas
ni un cofre donde guardar las inocencias.
Solo estamos tú y yo, como niños desamparados,
niña de mi boca.
Solos tú y yo y un beso edulcorado.
Solo yo y tu vientre, amor mío,
donde mi inocencia duerme
como un niño.
Y dejo que el mundo disfrute de su vejez.
desde el muelle y sus maderos vespertinos
donde posa suave, su pie, la marea de los años.
Y creemos que ya no hay cometas
que escapen de las manos.
Ni alebrijes de papel de china.
Que no queda celofán para envolver las sonrisas
ni un cofre donde guardar las inocencias.
Solo estamos tú y yo, como niños desamparados,
niña de mi boca.
Solos tú y yo y un beso edulcorado.
Solo yo y tu vientre, amor mío,
donde mi inocencia duerme
como un niño.
Y dejo que el mundo disfrute de su vejez.