el_poema_eres_tu
Poeta adicto al portal
Inspiración...
Inspiración,
¿y cómo sería esto
sin la inspiración?
intentémoslo...
Puedo hablar acaso,
de amor,
o tal vez,
de la misma poesía,
fabulas con disfraz,
de lo que uno imagine.
O también,
puedo hablar del cielo,
de unos dioses,
o no se
en verdad, ya no se me ocurre,
como continuar.
Podría ser,
tal vez,
de unos pétalos que perdieron su color,
origen innato nacidos de una lagrima,
creando un blanco y negro,
de fieles tristezas.
Es verdad,
se dificulta escribir,
si no siento,
y no sé que sentir.
Pues mi camino esta desierto,
y aprendí que en él, muchas cosas,
hay de que aprender,
es repetitivo,
falta de creación, arte o que se yo,
pero en fin,
lo aclare,
no tengo inspiración.
Sin el dolor de los recuerdos,
sin idea de cómo seguir con este amor,
se me ocurren mil ideas,
pero todas sin rima
y sin valor...
el olvido,
¿algo tan finito
como para no poder encontrarlo?
Y no hablemos de ti,
princesa de un sueño,
que ya no recuerdo cual fue,
y no hablemos de mí,
caballero siniestro,
perdido en el bosque del amor.
Y ahora que el tiempo pasó,
que todo está mucho más confuso que antes,
hasta del mismo día en que nos dijimos adiós,
y no hablemos de los te amo,
que le siguieron a aquella despedida,
que apenas pretendo nombrar yo.
Pero en fin,
estoy aquí,
dudando de todo,
dudando de mí,
pues no sé si te amo,
y menos sé si me amas tú.
Extrañarte es un privilegio nocturno,
de día,
mi alma descansa en un cielo,
con forma de cuna,
y todas las necesidades,
que un humano pueda tener.
Un rosario,
cinco dedos,
dos manos,
mi corazón entre ellas,
y unas lagrimas...
queriendo salir de la cárcel del alma.
Sueños,
¡Oh! sueños,
¡he dicho sueños!,
pensé que aquella palabra,
ya la había olvidado,
pareciera que estoy lejos de ello todavía,
es que sos sinónimo,
sos antónimo de vida,
sos sinónimo de esperanza,
sos antónimo de mi nombre,
sos sinónimo... ¿de qué?
No fabulemos,
alma, cuerpo...
Quiero aclarar,
no escribo para enamorarte,
eso no depende de mí,
sino del tiempo cuanto te ha ido a visitar,
por acá, ¡fa! se le olvida pasar...
viene más de visita alguna que otra enfermera,
vírgenes, santos... trayendo algo de fe,
algo de lo que me hace falta.
Qué manera de inundarme en letras,
pero mujer, y lo digo aún sin querer nombrarte,
no olvides,
estoy en un desierto,
y diría que esto es nada más...
que un espejismo,
y no dura más,
que al terminar su escritura.
Y como todo desierto,
se tiene sed,
una serpiente que nos sigue,
y un recuerdo de lo que era el agua.
Por ahora,
prefiero seguir cerrando los ojos,
aquí terminé la tortura,
no te preocupes,
no queda mucho...
te decía...
tapones en los oídos,
mi alma, que se valla,
¡fa! que se vallan todos,
no tengo ganas de estar aquí,
no tengo ganas de soñar,
¡tengo ganas de olvidar!
22-11-2008
Inspiración,
¿y cómo sería esto
sin la inspiración?
intentémoslo...
Puedo hablar acaso,
de amor,
o tal vez,
de la misma poesía,
fabulas con disfraz,
de lo que uno imagine.
O también,
puedo hablar del cielo,
de unos dioses,
o no se
en verdad, ya no se me ocurre,
como continuar.
Podría ser,
tal vez,
de unos pétalos que perdieron su color,
origen innato nacidos de una lagrima,
creando un blanco y negro,
de fieles tristezas.
Es verdad,
se dificulta escribir,
si no siento,
y no sé que sentir.
Pues mi camino esta desierto,
y aprendí que en él, muchas cosas,
hay de que aprender,
es repetitivo,
falta de creación, arte o que se yo,
pero en fin,
lo aclare,
no tengo inspiración.
Sin el dolor de los recuerdos,
sin idea de cómo seguir con este amor,
se me ocurren mil ideas,
pero todas sin rima
y sin valor...
el olvido,
¿algo tan finito
como para no poder encontrarlo?
Y no hablemos de ti,
princesa de un sueño,
que ya no recuerdo cual fue,
y no hablemos de mí,
caballero siniestro,
perdido en el bosque del amor.
Y ahora que el tiempo pasó,
que todo está mucho más confuso que antes,
hasta del mismo día en que nos dijimos adiós,
y no hablemos de los te amo,
que le siguieron a aquella despedida,
que apenas pretendo nombrar yo.
Pero en fin,
estoy aquí,
dudando de todo,
dudando de mí,
pues no sé si te amo,
y menos sé si me amas tú.
Extrañarte es un privilegio nocturno,
de día,
mi alma descansa en un cielo,
con forma de cuna,
y todas las necesidades,
que un humano pueda tener.
Un rosario,
cinco dedos,
dos manos,
mi corazón entre ellas,
y unas lagrimas...
queriendo salir de la cárcel del alma.
Sueños,
¡Oh! sueños,
¡he dicho sueños!,
pensé que aquella palabra,
ya la había olvidado,
pareciera que estoy lejos de ello todavía,
es que sos sinónimo,
sos antónimo de vida,
sos sinónimo de esperanza,
sos antónimo de mi nombre,
sos sinónimo... ¿de qué?
No fabulemos,
alma, cuerpo...
Quiero aclarar,
no escribo para enamorarte,
eso no depende de mí,
sino del tiempo cuanto te ha ido a visitar,
por acá, ¡fa! se le olvida pasar...
viene más de visita alguna que otra enfermera,
vírgenes, santos... trayendo algo de fe,
algo de lo que me hace falta.
Qué manera de inundarme en letras,
pero mujer, y lo digo aún sin querer nombrarte,
no olvides,
estoy en un desierto,
y diría que esto es nada más...
que un espejismo,
y no dura más,
que al terminar su escritura.
Y como todo desierto,
se tiene sed,
una serpiente que nos sigue,
y un recuerdo de lo que era el agua.
Por ahora,
prefiero seguir cerrando los ojos,
aquí terminé la tortura,
no te preocupes,
no queda mucho...
te decía...
tapones en los oídos,
mi alma, que se valla,
¡fa! que se vallan todos,
no tengo ganas de estar aquí,
no tengo ganas de soñar,
¡tengo ganas de olvidar!
22-11-2008