Me prometiste amor eterno,
¿pero sabías que era eso
que con tal confianza me fiabas,
sin haberlo probado, sin haberlo testado,
y no confundirlo con el sabor que deja,
por ejemplo, un helado de vainilla y caramelo?.
Si nunca en un rayo subiste,
si jamás un fénix a tu falda se subió,
cómo distinguir esa sensación
de otras que el corazón desate
de miedo inexplicable, de ilusión palpable.
Si es cierto que soy especial,
que esa marea en ti puedo causar,
deja que todo alrededor se deslice
como una gota que la corriente arrastra
uniéndose, uniforme, a la quietud
de la mar en calma.
Sólo siente el ahora, el momento entre los dos.
No prometas con voz vehemente, de forma terminante,
lo que la hora siguiente el tiempo borrará.
Somos el instante perfecto que el caos permitirá;
una conjunción astral que sobre el cielo se extiende,
plácidamente, con total majestuosidad,
pero de vida finita como hermosa mariposa
que sabe de su inevitable brevedad.
¿pero sabías que era eso
que con tal confianza me fiabas,
sin haberlo probado, sin haberlo testado,
y no confundirlo con el sabor que deja,
por ejemplo, un helado de vainilla y caramelo?.
Si nunca en un rayo subiste,
si jamás un fénix a tu falda se subió,
cómo distinguir esa sensación
de otras que el corazón desate
de miedo inexplicable, de ilusión palpable.
Si es cierto que soy especial,
que esa marea en ti puedo causar,
deja que todo alrededor se deslice
como una gota que la corriente arrastra
uniéndose, uniforme, a la quietud
de la mar en calma.
Sólo siente el ahora, el momento entre los dos.
No prometas con voz vehemente, de forma terminante,
lo que la hora siguiente el tiempo borrará.
Somos el instante perfecto que el caos permitirá;
una conjunción astral que sobre el cielo se extiende,
plácidamente, con total majestuosidad,
pero de vida finita como hermosa mariposa
que sabe de su inevitable brevedad.