A.Quí
Poeta recién llegado
No lo puedo creer, lo sigo amando.
Qué tragedia, qué dulce alegría.
No sé qué sentir, y mucho menos pensar!
Mis manos deslizándose sobre las suyas.
Fue una señal más, un instante preciso, delicado.
Palabras dichas, miradas profundas y honestas.
Abrazos, calor...demencia.
Esto no me va a pasar otra vez.
No puede ser que ya esté pasando.
No me dio tiempo ni de respirar.
Mi aliento instantáneamente se va sobre de él,
lo sigue, como si se sintiera en casa.
El acercamiento es natural, pasional.
El amor es infinito. Él lo entiende.
Él lo enseña, lo difunde. Qué bendición!
Tantos aprendizajes en tan poco tiempo,
deslumbra, me deja ciega en segundos.
Nada lo opaca.
Me veo en ti, tus ojos me hablan y está en un idioma que reconozco.
Yo entiendo.
La complicidad no se ha ido. La luz sigue encendida.
No más presesnte que antes, no menos. Está encendida.
Qué tragedia, qué dulce alegría.
No sé qué sentir, y mucho menos pensar!
Mis manos deslizándose sobre las suyas.
Fue una señal más, un instante preciso, delicado.
Palabras dichas, miradas profundas y honestas.
Abrazos, calor...demencia.
Esto no me va a pasar otra vez.
No puede ser que ya esté pasando.
No me dio tiempo ni de respirar.
Mi aliento instantáneamente se va sobre de él,
lo sigue, como si se sintiera en casa.
El acercamiento es natural, pasional.
El amor es infinito. Él lo entiende.
Él lo enseña, lo difunde. Qué bendición!
Tantos aprendizajes en tan poco tiempo,
deslumbra, me deja ciega en segundos.
Nada lo opaca.
Me veo en ti, tus ojos me hablan y está en un idioma que reconozco.
Yo entiendo.
La complicidad no se ha ido. La luz sigue encendida.
No más presesnte que antes, no menos. Está encendida.