Contar
del uno al cinco
dejar reposar la luz
sobre el rostro.
Luego detener el bosque
donde termina el pino
desarmar la escafandra
y ser parte del mar.
Aparecer de improviso
deteniendo fuegos
soplando silencios,
acantilados de tu conciencia
reflejar el espejo
donde se refleja tu savia.
Concertar, entrever, adivinar
descargar en el horizonte
otras líneas imposibles,
tener, tener, tener,
y no sirve de nada.
Inventar un juego
llamarlo como se debe
y olvidarlo enseguida.
Llover caricias
sobre la espalda desnuda,
ser rey un segundo
ser mendigo de vos,
y esperar la sirena
de tu paso de alas.
del uno al cinco
dejar reposar la luz
sobre el rostro.
Luego detener el bosque
donde termina el pino
desarmar la escafandra
y ser parte del mar.
Aparecer de improviso
deteniendo fuegos
soplando silencios,
acantilados de tu conciencia
reflejar el espejo
donde se refleja tu savia.
Concertar, entrever, adivinar
descargar en el horizonte
otras líneas imposibles,
tener, tener, tener,
y no sirve de nada.
Inventar un juego
llamarlo como se debe
y olvidarlo enseguida.
Llover caricias
sobre la espalda desnuda,
ser rey un segundo
ser mendigo de vos,
y esperar la sirena
de tu paso de alas.