No me alcanza
de los siete días, uno
ni buscar otro con sed
para encontrar solamente
la aguja en la pajar
que no puedo beber.
No puedo esperar en el andén
viendo pasar tus trenes
cargados de las miradas
que quiero y necesito
y hasta que se detenga
estar sufriendo el final anticipado
sabiendo que se disolverán
ni bien llueva.
No quiero sentir que mi amor
pesa tanto que hunde el barco
ni sentir que es una exigencia
y no un placer
entrar a cada puerto y desembarcar
sin los náufragos que encontraste
en el camino.