Roman Vieira
El cuervo rojo que te observa en silencio.
Intermedio.
En el ocaso, Driada se levanta intermitentemente tocando a la puerta, henchida de deseo, rogando al alba el tiempo antes de las horas, que manchadas de café, unan el mañana y el ahora. Lista, siempre lista y arrebatadora, arrebujada entre cobijas y pantuflas, esperando encontrar en un resquicio de mi almohada… un espacio ajeno al mundo y serenarse.
El ciclo de la vida… combatido por el sueño.
En el ocaso, Driada se levanta intermitentemente tocando a la puerta, henchida de deseo, rogando al alba el tiempo antes de las horas, que manchadas de café, unan el mañana y el ahora. Lista, siempre lista y arrebatadora, arrebujada entre cobijas y pantuflas, esperando encontrar en un resquicio de mi almohada… un espacio ajeno al mundo y serenarse.
El ciclo de la vida… combatido por el sueño.