Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
tras el sol se resigna la oscuridad de tus pupilas
la sombra más allá de la vista
la vida más allá de la muerte
al viento se consigna con paisajes descalzos
rielan las estrellas de mar
las aves se embelesan
y un montículo de arena
nace de la isla de tus recuerdos
nos enredamos encima de una lágrima
construimos burbujas
respirando castillos
y tu amor con el mío es la bella durmiente
en el cielo dorado
tu melena rescata tiburones de mi boca
como ayer
cuando eran rayos de luz todas las sirenas que cantaba mi cuerpo
y la distancia se mide por la voz de mi eco en tus baúles
bailo con loros
dime si aún aúllas a la luna
que mi espejo refleja otro espejo
que mi suela frecuenta horas vivas
y mis pies son arenas movedizas
serás la ola que no tiene marea
y mi sed salubre las ansias que no tienen brazos
para tocar tu beso
préstame tu boca
me nacen en la sien jueces de sangre
lato mi corazón con cara
en tu fotografía
y mi mirada oculta por ti
el millón de años en que me arranqué las uñas con tu ausencia
en la pared
mi huella dactilar
y el sermón de mi vida pasa despacio
y da frutos secos
con la lluvia y el placer propios de un paladar sin fondo
vuelves a asomar en mi estómago
como un ventanal de cosquillas
como pestañas
que conozco de constelar el cielo
y mi cuerpo de longitud cero
te abraza con el mundo antes de que se escuche nuestra historia
la sombra más allá de la vista
la vida más allá de la muerte
al viento se consigna con paisajes descalzos
rielan las estrellas de mar
las aves se embelesan
y un montículo de arena
nace de la isla de tus recuerdos
nos enredamos encima de una lágrima
construimos burbujas
respirando castillos
y tu amor con el mío es la bella durmiente
en el cielo dorado
tu melena rescata tiburones de mi boca
como ayer
cuando eran rayos de luz todas las sirenas que cantaba mi cuerpo
y la distancia se mide por la voz de mi eco en tus baúles
bailo con loros
dime si aún aúllas a la luna
que mi espejo refleja otro espejo
que mi suela frecuenta horas vivas
y mis pies son arenas movedizas
serás la ola que no tiene marea
y mi sed salubre las ansias que no tienen brazos
para tocar tu beso
préstame tu boca
me nacen en la sien jueces de sangre
lato mi corazón con cara
en tu fotografía
y mi mirada oculta por ti
el millón de años en que me arranqué las uñas con tu ausencia
en la pared
mi huella dactilar
y el sermón de mi vida pasa despacio
y da frutos secos
con la lluvia y el placer propios de un paladar sin fondo
vuelves a asomar en mi estómago
como un ventanal de cosquillas
como pestañas
que conozco de constelar el cielo
y mi cuerpo de longitud cero
te abraza con el mundo antes de que se escuche nuestra historia