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Invisible

Narnia

Poeta recién llegado

Caminando entre dolores
sin permitirme herir el aire,
se anuda mi voz convertida en espina.
El cansancio se ha vuelto mi copa.

Veo la luz entre las ramas,
y caen las gotas frías sobre mi espalda.
Mis manos débiles, transparentes,
por el silencio, alcanzan
a tomar las palabras y hacerlas olvido.
Veo el precipicio.

Giran las estrellas sobre mí
Oscilan las voces mudas.
Me aferro a la luna,
no hay quien soporte este cuerpo.
Me abrazo al vacío.
Estoy cubierta de la desnudez.

La inmensidad me engulle
me despojo de huesos y carne;
debo estar en el estomago de alguna bestia.
Me arropo con su rabia;
y allí me escondo, hasta que
vomite su desprecio y deje de maldecir.
 

Caminando entre dolores
sin permitirme herir el aire,
se anuda mi voz convertida en espina.
El cansancio se ha vuelto mi copa.

Veo la luz entre las ramas,
y caen las gotas frías sobre mi espalda.
Mis manos débiles, transparentes,
por el silencio, alcanzan
a tomar las palabras y hacerlas olvido.
Veo el precipicio.

Giran las estrellas sobre mí
Oscilan las voces mudas.
Me aferro a la luna,
no hay quien soporte este cuerpo.
Me abrazo al vacío.
Estoy cubierta de la desnudez.

La inmensidad me engulle
me despojo de huesos y carne;
debo estar en el estomago de alguna bestia.
Me arropo con su rabia;
y allí me escondo, hasta que
vomite su desprecio y deje de maldecir.


Bonita poesía, me gustó en partiular cuando dices:

Veo la luz entre las ramas,
y caen las gotas frías sobre mi espalda.

Saludos.
 
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