yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Podaras la piel de tus mejillas,
lamentaras lamentablemente haberme roto,
cocinaras angustias en tu adentro
mientras recuerdes a tu lobo mordiéndome el zapato.
Deploraras lo fatuo de tu risa,
maldecirás mil veces los olimpos,
suave como ramera, acudirás
a las calderas de tus mil trescientos hijos;
después y antes del parto,
cuando los sueños vuelven a ser un maleficio,
ávida de un vientre,
vendrás a ser mi hermana, mi hoguera,
mi odalisca.
Confundirás con rombos las esquinas,
sedienta y ebria te echaras aullando apenas
y sentirás los dardos de tu fruta fermentada
lamiendo heridas en la piel de un moribundo.
Maldecirás la osadía de ser tormenta;
intempestiva como una erección
vendrás al llanto
y en ataúdes compasivos y lascivos
manipularas tu orgasmo
al declararme muerto.
lamentaras lamentablemente haberme roto,
cocinaras angustias en tu adentro
mientras recuerdes a tu lobo mordiéndome el zapato.
Deploraras lo fatuo de tu risa,
maldecirás mil veces los olimpos,
suave como ramera, acudirás
a las calderas de tus mil trescientos hijos;
después y antes del parto,
cuando los sueños vuelven a ser un maleficio,
ávida de un vientre,
vendrás a ser mi hermana, mi hoguera,
mi odalisca.
Confundirás con rombos las esquinas,
sedienta y ebria te echaras aullando apenas
y sentirás los dardos de tu fruta fermentada
lamiendo heridas en la piel de un moribundo.
Maldecirás la osadía de ser tormenta;
intempestiva como una erección
vendrás al llanto
y en ataúdes compasivos y lascivos
manipularas tu orgasmo
al declararme muerto.