Y agrego para no editar el comentario anterior:
En su mayor parte, las controversias y las cuestiones que siembran la confusión entre los hombres dependen del empleo dudoso e incierto de las palabras o, lo que es lo mismo, de las ideas no determinadas que han sido significadas por esas palabras.
Que los hombres guarden sus compromisos es, sin duda alguna, una importante e innegable regla moral; pero, a pesar de todo, si se pregunta a un cristiano que tiene la perspectiva de la felicidad o de la desgracia en la otra vida, por qué motivo está un hombre obligado a mantener su palabra, dará como razón que Dios, que es el poder de la vida y de la muerte eterna, así nos lo pide. Pero si la misma pregunta se hace a un partidario de Hobbes, contestará que el público así lo requiere, y que si no lo hace el Leviatán lo castigará. Y si a uno de los antiguos filósofos paganos se le hubiera hecho la misma pregunta, habría replicado que obrar de otra manera sería deshonroso, degradante para la dignidad humana y contrario a la virtud la más alta perfección de la naturaleza humana.
Le saludo nuevamente