Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amo la quietud de mis ratos tristes
Cuando acompañas mis agobios
Amo la serenidad de tu llanto
Cuando lágrimas salen de mis ojos
Amo el espacio que ocupa tu espacio
Cuando de caricias nos llenamos
Amo tu dulce voz en mi oído
Cuando todo juntos lo inventamos
Amo el atardecer que llega
Y en tu presencia deleitamos
Amo el amanecer a tu lado
Cuando el primer beso damos
Amo tu palabra de apoyo
Cuando tengo algún fracaso
Amo tu mirada infinita
Que me llena en el ocaso
Amo la existencia de tu vientre
Que en mi vida tú llenaste
Amo la transparencia viva
Con la cual te me acercaste
Amo la caricia real y precisa
Que tus manos con ternura
Amo el pensamiento irreal
Que me tienta con locura
Amo tu proclama al viento
Cuando dice que me ama
Amo tu silueta, tu cuerpo
Que busca y que me exclama
Amo a todo lo prohibido
Si he de vivirlo a tu lado
Irreversiblemente tuyo
Irreversiblemente te amo
Cuando acompañas mis agobios
Amo la serenidad de tu llanto
Cuando lágrimas salen de mis ojos
Amo el espacio que ocupa tu espacio
Cuando de caricias nos llenamos
Amo tu dulce voz en mi oído
Cuando todo juntos lo inventamos
Amo el atardecer que llega
Y en tu presencia deleitamos
Amo el amanecer a tu lado
Cuando el primer beso damos
Amo tu palabra de apoyo
Cuando tengo algún fracaso
Amo tu mirada infinita
Que me llena en el ocaso
Amo la existencia de tu vientre
Que en mi vida tú llenaste
Amo la transparencia viva
Con la cual te me acercaste
Amo la caricia real y precisa
Que tus manos con ternura
Amo el pensamiento irreal
Que me tienta con locura
Amo tu proclama al viento
Cuando dice que me ama
Amo tu silueta, tu cuerpo
Que busca y que me exclama
Amo a todo lo prohibido
Si he de vivirlo a tu lado
Irreversiblemente tuyo
Irreversiblemente te amo