Bender Carvajal
Poeta recién llegado
Isabel madreselva en piel
con lírica sirena
y lingotes de agua viva,
intimada anarquía-océano
cálida viene
misteriosa y ramificada como el ansia
por este firmamento incontenible
con su astro-verbo comedido
que desciende en boca
y desemboca en ecos
de fosforescente carne,
y con ese arco suspendido
de porcelana tibia
mientras llano mece
el impalpable aroma
de tan jugoso encanto.
Isabel desnuda
de gabardina el corazón
con depilada arteria
y girasol flotando entre pupilas;
desalojado tiene los espejismos
y encubierta huye por el silencio,
deportada inmigrante
en el amor de todos los sueños,
con su balsa digital
de regreso cruzando
a nado por cascada y jungla
donde va clavando gota a gota
la melancolía de los años
que no derrota.
Isabel desnuda
desenfundada
entre coloquios de viento,
sonriente paladar
de besos con sabor a cielo,
coincide su pecho
con pleamar ventisca
y temblor de vuelo,
como dos lunas
simulando el universo,
boreal apenas
con su piel de trino
y las dos copas
coloreadas
en la cumbre
con sabor a vino…
Quisiera en celo
matizar su nombre
con esta pluma
acongojada y tersa,
inmolar el júbilo
y jadear los álamos
primaveral deshielo,
tripular el gozo
de aquel susurro vago,
mudar el trazo
de su cadera intensa,
y embalsamada como una hoguera
quizás echada
como un faro ardiendo,
barco-vientre ombligo-nido,
se ilumine la vida
delicada entre sus piernas,
oh, tropical de muslos
estacionados bajo tierra
con esa turba inquieta y suya
donde anida una luciérnaga
que le deja ser
naturaleza viva
y soberana hembra.
…
¡¡Tú y tu belleza
agresiva y desoladora,
desbardada como la alquimia
convertida en oro verso a verso,
te pareces incalculablemente
a tus ojos propios,
a tus manos-alas,
y al diminuto velo
que cristaliza
tristemente roto
aquel surtidor de lágrimas
de un corazón ajeno;
tu belleza de lazo
contra mis ojos,
tu belleza intensa
y demoledora,
rebozada
como la piedra
violentada entre perla y diente,
tu belleza condenada
a ser condena
y destilada como la siembra...!!
Isabel café-pupila
canela-piel,
huele inolvidable como el Olimpo
e incalculable como el opio,
hechicera de romance-aroma
se clava perpetua
entre las fauces
y muerde grietas
de poro y sal,
diluida perfecta
como heredándose
en un oleaje de intimidad;
licor de vientre, rebelión y pan,
concebida como alimento
y sudor de sangre celestial;
Isabel canela
de canela y mar
bajo castaño sauce
por donde lánguida se desvisten palmas
y comienzan dedos
a rebotar,
mientras tendida
como un paisaje
Isabel ya sabe
que es una tierra
de continentes
por conquistar.
con lírica sirena
y lingotes de agua viva,
intimada anarquía-océano
cálida viene
misteriosa y ramificada como el ansia
por este firmamento incontenible
con su astro-verbo comedido
que desciende en boca
y desemboca en ecos
de fosforescente carne,
y con ese arco suspendido
de porcelana tibia
mientras llano mece
el impalpable aroma
de tan jugoso encanto.
Isabel desnuda
de gabardina el corazón
con depilada arteria
y girasol flotando entre pupilas;
desalojado tiene los espejismos
y encubierta huye por el silencio,
deportada inmigrante
en el amor de todos los sueños,
con su balsa digital
de regreso cruzando
a nado por cascada y jungla
donde va clavando gota a gota
la melancolía de los años
que no derrota.
Isabel desnuda
desenfundada
entre coloquios de viento,
sonriente paladar
de besos con sabor a cielo,
coincide su pecho
con pleamar ventisca
y temblor de vuelo,
como dos lunas
simulando el universo,
boreal apenas
con su piel de trino
y las dos copas
coloreadas
en la cumbre
con sabor a vino…
Quisiera en celo
matizar su nombre
con esta pluma
acongojada y tersa,
inmolar el júbilo
y jadear los álamos
primaveral deshielo,
tripular el gozo
de aquel susurro vago,
mudar el trazo
de su cadera intensa,
y embalsamada como una hoguera
quizás echada
como un faro ardiendo,
barco-vientre ombligo-nido,
se ilumine la vida
delicada entre sus piernas,
oh, tropical de muslos
estacionados bajo tierra
con esa turba inquieta y suya
donde anida una luciérnaga
que le deja ser
naturaleza viva
y soberana hembra.
…
¡¡Tú y tu belleza
agresiva y desoladora,
desbardada como la alquimia
convertida en oro verso a verso,
te pareces incalculablemente
a tus ojos propios,
a tus manos-alas,
y al diminuto velo
que cristaliza
tristemente roto
aquel surtidor de lágrimas
de un corazón ajeno;
tu belleza de lazo
contra mis ojos,
tu belleza intensa
y demoledora,
rebozada
como la piedra
violentada entre perla y diente,
tu belleza condenada
a ser condena
y destilada como la siembra...!!
Isabel café-pupila
canela-piel,
huele inolvidable como el Olimpo
e incalculable como el opio,
hechicera de romance-aroma
se clava perpetua
entre las fauces
y muerde grietas
de poro y sal,
diluida perfecta
como heredándose
en un oleaje de intimidad;
licor de vientre, rebelión y pan,
concebida como alimento
y sudor de sangre celestial;
Isabel canela
de canela y mar
bajo castaño sauce
por donde lánguida se desvisten palmas
y comienzan dedos
a rebotar,
mientras tendida
como un paisaje
Isabel ya sabe
que es una tierra
de continentes
por conquistar.
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