Xiada
Poeta recién llegado
La tempestad terminó en un silencio
de miradas y engaños.
Miradas ciegas en la oscuridad,
esa que nos ocultaba de extraños.
Con una mano dibujé un recuerdo de tu rostro
para poder, en el olvido, llorarlo.
Me sentí madre de un niño grande,
huérfano de cariño y de su puerto lejano,
quise ser mujer de traición,
de venganza, por la proximidad de un desengaño.
Di las gracias por sentir
que mi corazón seguía cerrado,
y el cariño que te vas a llevar
serán lágrimas de un corazón atado.
Sentiré tu partida
por ser tu lo que anhelaba;
porque tus besos son caricias
y tus brazos, sonrisas del alma.
Lloraré por no volverte a ver
por ser como soy, tan realista,
sabiendo que nunca encontraré
unos brazos en los que me sienta más protegida.
Sentiré pena porque no te lleves,
de recuerdo, un corazón enamorado,
pena de esta xiada
fruto de la desconfianza y del daño.
Pero siempre recordaré
ese rostro dibujado
por una mano cariñosa, en el arcén
del camino a un hechizante engaño.
de miradas y engaños.
Miradas ciegas en la oscuridad,
esa que nos ocultaba de extraños.
Con una mano dibujé un recuerdo de tu rostro
para poder, en el olvido, llorarlo.
Me sentí madre de un niño grande,
huérfano de cariño y de su puerto lejano,
quise ser mujer de traición,
de venganza, por la proximidad de un desengaño.
Di las gracias por sentir
que mi corazón seguía cerrado,
y el cariño que te vas a llevar
serán lágrimas de un corazón atado.
Sentiré tu partida
por ser tu lo que anhelaba;
porque tus besos son caricias
y tus brazos, sonrisas del alma.
Lloraré por no volverte a ver
por ser como soy, tan realista,
sabiendo que nunca encontraré
unos brazos en los que me sienta más protegida.
Sentiré pena porque no te lleves,
de recuerdo, un corazón enamorado,
pena de esta xiada
fruto de la desconfianza y del daño.
Pero siempre recordaré
ese rostro dibujado
por una mano cariñosa, en el arcén
del camino a un hechizante engaño.
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