topo
Poeta recién llegado
Mis manos recuentan una a una tus costillas
antes de reposar en tu cintura
y atraer tu cadera a mi cadera.
Han dejado de estar huérfanas
las ventanas en la fachadas,
le ha crecido corazón al ladrillo,
las aceras están adoquinadas a besos,
se desliza la ciudad entera
para facilitar nuestro paso.
El ruido es mar lejano, escusa para una isla.
Última edición: