Fredmore
Romano Manfre More
La vi un día en un encuentro ocasional,
su figura, su voz, su cuerpo escultural,
su vestido atractivo a su físico ajustado,
el color y la forma de su peinado.
“¡Así ME GUSTA! ", me dije, “por su aspecto físico atraído”.
Con su sonrisa, yo me sentí correspondido,
invitaciones a compartir con ella otros momentos,
recíprocos, afectivos, románticos sentimientos,
tiernos besos, primeros " TE QUIERO",
preludio de un amor sincero.
Hoy, después de muchos años de feliz convivencia,
" ¡TE AMO!" le digo con complacencia.
"Tú eres el amor de mi vida " le digo a repetición,
"vivir siempre a tu lado es mi aspiración”.
Es el prodigio del auténtico, duradero amor,
es el camino de la felicidad sin temor.
Es la sublimación de los aspectos físicos, materiales,
las palabras, los ojos, el tacto, su figura, sus modales.
Es la integración de sus psicosomáticas cualidades,
temperamento, cultura, costumbres, principios morales.
Es el amor verdadero de humana sustancia,
es el amor eterno de divina resonancia.
su figura, su voz, su cuerpo escultural,
su vestido atractivo a su físico ajustado,
el color y la forma de su peinado.
“¡Así ME GUSTA! ", me dije, “por su aspecto físico atraído”.
Con su sonrisa, yo me sentí correspondido,
invitaciones a compartir con ella otros momentos,
recíprocos, afectivos, románticos sentimientos,
tiernos besos, primeros " TE QUIERO",
preludio de un amor sincero.
Hoy, después de muchos años de feliz convivencia,
" ¡TE AMO!" le digo con complacencia.
"Tú eres el amor de mi vida " le digo a repetición,
"vivir siempre a tu lado es mi aspiración”.
Es el prodigio del auténtico, duradero amor,
es el camino de la felicidad sin temor.
Es la sublimación de los aspectos físicos, materiales,
las palabras, los ojos, el tacto, su figura, sus modales.
Es la integración de sus psicosomáticas cualidades,
temperamento, cultura, costumbres, principios morales.
Es el amor verdadero de humana sustancia,
es el amor eterno de divina resonancia.