Agatha Maquiavela
Poeta recién llegado
Sentada en un jardín lleno de rosas,
el recuerdo de tus espinas
acariciando mi piel
invade mi alma,
asfixiándola con memorias olvidadas.
Tú, tan bella como estas flores,
siempre sumida en tu tierna melancolía,
nunca tuviste sed.
Y, mientras el viento sacude a mis amigas,
parecen imitar tu dulce danza triste.
Pero siempre estuviste ocupada,
viviendo en tu aislado rosas,
y cuando yo te necesité,
me dejaste sola, me abandonaste
y me quitaste el agua que necesitaba.
Sentada en un jardín lleno de rosas,
ellas me miran,
cegada por la envidia,
porque ellas siguen vivas,
y yo, al contrario, morí.
el recuerdo de tus espinas
acariciando mi piel
invade mi alma,
asfixiándola con memorias olvidadas.
Tú, tan bella como estas flores,
siempre sumida en tu tierna melancolía,
nunca tuviste sed.
Y, mientras el viento sacude a mis amigas,
parecen imitar tu dulce danza triste.
Pero siempre estuviste ocupada,
viviendo en tu aislado rosas,
y cuando yo te necesité,
me dejaste sola, me abandonaste
y me quitaste el agua que necesitaba.
Sentada en un jardín lleno de rosas,
ellas me miran,
cegada por la envidia,
porque ellas siguen vivas,
y yo, al contrario, morí.