lucianoquilmes
Poeta asiduo al portal
Una fábula poco creíble…
Donde no hubo lugar para las pruebas
Ni el juicio mismo existió como tal…
Una vez y no fue un día, los jazmines del aire
Que volaban remotos sin terraplén,
Trotamundos que eclipsaron el sol
yo los ame a todos, mientras nadie lo sabía, inclusive tú.
Tocaron en caída libre,
El dolor del frio que corroe los huesos, besando lo que no fue.
Escuche su caída, sentía sus pasos en ese mismo instante.
La dicha de las palabras que me dieron,
Descubriendo uno a uno los rayos del inmaculado sol perpetuo,
Aromaron el invierno inmutado;
Una vez me dieron abrigo.
Abrí la mente , divise el amor,
De eso estoy seguro.
Allí en pleno vuelo, yo jazmín.
El frio cerró mis blancas pieles.
He aquí lo increíble y difícil de ser yo.
-¡Podrías ser flor! ,espera-
Ya cerré suave una sin razón por la cual ser.
Jazmín con pulsiones.
Pero dejaron halo aromado, miel y almizcle.
Invierno, no lo sabias, pulsiones, jazmín.
Tu no lo sabias, ni yo.
Donde no hubo lugar para las pruebas
Ni el juicio mismo existió como tal…
Una vez y no fue un día, los jazmines del aire
Que volaban remotos sin terraplén,
Trotamundos que eclipsaron el sol
yo los ame a todos, mientras nadie lo sabía, inclusive tú.
Tocaron en caída libre,
El dolor del frio que corroe los huesos, besando lo que no fue.
Escuche su caída, sentía sus pasos en ese mismo instante.
La dicha de las palabras que me dieron,
Descubriendo uno a uno los rayos del inmaculado sol perpetuo,
Aromaron el invierno inmutado;
Una vez me dieron abrigo.
Abrí la mente , divise el amor,
De eso estoy seguro.
Allí en pleno vuelo, yo jazmín.
El frio cerró mis blancas pieles.
He aquí lo increíble y difícil de ser yo.
-¡Podrías ser flor! ,espera-
Ya cerré suave una sin razón por la cual ser.
Jazmín con pulsiones.
Pero dejaron halo aromado, miel y almizcle.
Invierno, no lo sabias, pulsiones, jazmín.
Tu no lo sabias, ni yo.
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