Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el cielo,
niños con largas camisas blancas
y las vergüenzas al aire
juegan al escondite,
¿descalzos?
se podrá pensar que son pobres
que les gusta exhibir sus miembros
para comprobar su hombría,
entre cortinas de humo
entre arcos de luz descompuestos,
se les podrá pedir que se cubran
que utilicen las sombras
de los pelícanos de acero
para dejar engullir sus cueros,
sus delicadas espigas, aún verdes;
pero son listos,
aprendieron bien a jugar al escondite
antes que a mamar de las ubres
de todo un rebaño
de esquiladas ovejas.
Algunos sabios,
rasgándose las vestiduras
amenazarán con los infiernos:
no se merecen la luz por donde pisan
ni los óbolos que reciben cuando cantan juntos,
pero los niños se ríen
de tales tremendas protestas
y su sonrisa doblega, los juncos del río
pone notas claras
en los élitros de las cigarras
llena de redondeadas manos
los nidos del poeta.
En el cielo,
niños con largas camisas blancas
y las vergüenzas al aire
juegan al escondite.