Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Acuerdate amor mío que llevo
como absurda posesión el murmullo
de un antiguo corazón dormido,
ese corazón que mucho tiempo
habitó el silencio de tu templo,
y luego fue señal olvidada, fue un
pájaro sin alas que gritó tu nombre
por las calles y por los techos de las
casas.
Acuerdate amor mío el grito que cundió
y las menudas sábanas,
acuerdate amor mío las cosas ignoradas,
la plaza, el carrusel y los mascarones
y de cuando nos conocimos, los besos
y las caras.
Llevo en el corazón tu latido y tu pausa,
y una lluvia desconsolada,
y esas mareas agitadas, el aroma de un
océano de fuego que se apagó
y te llevo por el pasadizo a otra causa.
Acuerdate amor mío cuando abrí la puerta
y me abrazaste emocionada.
LLevo todavía en mi corazón la nada,
la ciudad de noche, la riada, y de cuando
te fuiste aquel sollozo que imperturbable
nos llenó de lágrimas.
como absurda posesión el murmullo
de un antiguo corazón dormido,
ese corazón que mucho tiempo
habitó el silencio de tu templo,
y luego fue señal olvidada, fue un
pájaro sin alas que gritó tu nombre
por las calles y por los techos de las
casas.
Acuerdate amor mío el grito que cundió
y las menudas sábanas,
acuerdate amor mío las cosas ignoradas,
la plaza, el carrusel y los mascarones
y de cuando nos conocimos, los besos
y las caras.
Llevo en el corazón tu latido y tu pausa,
y una lluvia desconsolada,
y esas mareas agitadas, el aroma de un
océano de fuego que se apagó
y te llevo por el pasadizo a otra causa.
Acuerdate amor mío cuando abrí la puerta
y me abrazaste emocionada.
LLevo todavía en mi corazón la nada,
la ciudad de noche, la riada, y de cuando
te fuiste aquel sollozo que imperturbable
nos llenó de lágrimas.