Enzo Pistoia
Poeta recién llegado
Radiante acolchado
Tarde de algodón
Cama de pasto seco
Recuerdo difuminado
Distante, en un torreón
Escúcha mentir al eco.
Rojos pétalos danzan
Con el suave viento avanzan .
Luvias se mueven a lo alto
Pájaros que inician su canto.
Plumas. Caricias. Canto.
Intentos. Sueños. Llanto.
Mareas de agua salada
Equilibran tu dulce mirada.
Profunda voz indaga
Leve, mis sueños empalaga
Ojos, filos de una espada
Tercia piel, dorada.
Fantasmas de un buen encuentro
Oportunidad no tomada
En mi pecho clavan una daga
Venga el olvido, su espectro
Dolida, dulce mirada
En mi pecho clavan una daga.
A contraluz sus alas desvéla
Sus gestos muestran cautela.
Mi corazón se ató a un hilo
En su mano, cuelga decidido.
Mi mente, sábia predijo
"La pluma sera tu libertad
Las miradas serán su encuentro
Más por su actitud de deidad
Seran tu jaula, tu dulce lamento"
Tarde de algodón
Cama de pasto seco
Recuerdo difuminado
Distante, en un torreón
Escúcha mentir al eco.
Rojos pétalos danzan
Con el suave viento avanzan .
Luvias se mueven a lo alto
Pájaros que inician su canto.
Plumas. Caricias. Canto.
Intentos. Sueños. Llanto.
Mareas de agua salada
Equilibran tu dulce mirada.
Profunda voz indaga
Leve, mis sueños empalaga
Ojos, filos de una espada
Tercia piel, dorada.
Fantasmas de un buen encuentro
Oportunidad no tomada
En mi pecho clavan una daga
Venga el olvido, su espectro
Dolida, dulce mirada
En mi pecho clavan una daga.
A contraluz sus alas desvéla
Sus gestos muestran cautela.
Mi corazón se ató a un hilo
En su mano, cuelga decidido.
Mi mente, sábia predijo
"La pluma sera tu libertad
Las miradas serán su encuentro
Más por su actitud de deidad
Seran tu jaula, tu dulce lamento"