Juego a no quererte
como juegan los policías y ladrones.
Juego a echarte de menos
como la roca a las olas.
Juego a tenerte en un suspiro
como el abrazo de la esperanza
la misma esperanza que mantuvo vivo a ese Coronel que no recibió carta alguna.
Juego a que juego en tus ojos
como la mirada del faro que anhela,
con la alegría de las gaviotas suplicando cualquier miga.
Juego a estar en tus besos
como la ternura de lo invisible.
Juego a escucharte, atento,
como si tu respiración diera vida.
Juego a que jugamos que somos uno
uno caminando.
como juegan los policías y ladrones.
Juego a echarte de menos
como la roca a las olas.
Juego a tenerte en un suspiro
como el abrazo de la esperanza
la misma esperanza que mantuvo vivo a ese Coronel que no recibió carta alguna.
Juego a que juego en tus ojos
como la mirada del faro que anhela,
con la alegría de las gaviotas suplicando cualquier miga.
Juego a estar en tus besos
como la ternura de lo invisible.
Juego a escucharte, atento,
como si tu respiración diera vida.
Juego a que jugamos que somos uno
uno caminando.