lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
En un vagón cargado de melones,
me encontré a Inocencio,
mi vecino de escalones.
¿Qué haces aquí vecino?
Vendo estas flores
Pero, hombre de Dios...
Ve a venderlas fuera del vagón.
No puede ser, Isabel,
que si salgo del vagón,
las flores se me mustian
y me da un sofocón.
Ay, Inocencio,
no te preocupes campeón,
que vengo a socorrerte
con cuchillo y tenedor.
Salimos a la acera
con estos melones,
plantaremos en ellos
todas tus flores,
a los clientes diremos
que los melones florecieron
de tanto dulzor como llevan dentro.
Pero...¡ si hay más flores que melones!
No te apures, que más vale que sobre...
Le diremos al gentío que coman melones
mientras dan su fruto el resto de las flores.
NOTA: Esta historia es verídica, ocurrió en mi ciudad granadina.