J.E.Mozo
Docente, Poeta y Persona (Tal vez en otro orden)
Julio vivía a tres cuadras de su casa, siempre daba vueltas por el barrio pateando alguna lata de cerveza o las piedras que encontraba por el camino, los problemas parecían ir más lejos con cada golpe que el renegado hijo de perra daba a esas pobres rocas, inocentes victimas de su pesar. Así todos los días y a toda hora...
Velorio era esa noche el nombre de su presente, un amigo menos, una cara menos que recordar, una piedra menos que patear, Julio recordaría solo a los vivos al salir el sol, pero era el momento preciso para homenajear a otro caído en su vida. Todo a su tiempo, y todo a su debido.
Las arrugas no podían patear más piedras, Julio viejo ya con más de treinta eones en sus pesados pies, vive su ultimo suspiro, ve a lo lejos a un pequeño niño que patea piedras acompañado de un gato y amenazando ancianos.... tal jovialidad solo vive en su memoria... En la briza se desvaneció el anciano y nadie lo recordará, el mundo es para los vivos.
Velorio era esa noche el nombre de su presente, un amigo menos, una cara menos que recordar, una piedra menos que patear, Julio recordaría solo a los vivos al salir el sol, pero era el momento preciso para homenajear a otro caído en su vida. Todo a su tiempo, y todo a su debido.
Las arrugas no podían patear más piedras, Julio viejo ya con más de treinta eones en sus pesados pies, vive su ultimo suspiro, ve a lo lejos a un pequeño niño que patea piedras acompañado de un gato y amenazando ancianos.... tal jovialidad solo vive en su memoria... En la briza se desvaneció el anciano y nadie lo recordará, el mundo es para los vivos.