eenciso
Poeta fiel al portal
Si tus labios musitan la tonada
que otro junto a ti disfruta,
si el color del día llega desde sus cabellos
y el gris desde mi llamada a lo lejos.
Si la oración comienza en sus gestos
y soy quien se distrae en sumas y restas,
si al verlo el momento huye del tiempo
y al escucharme reclamas por el silencio.
¿Qué esperas quieta junto al río?
¿una hoja seca con la que brinques la corriente?,
O, ¿un grito sórdido que te despoje del lado mío?
Ve, niña de ojos claros, a quien llorar hice,
las penas no se curan con disculpas y besos,
crecen como tormenta en el corazón del vórtice
llegando entre dos horizontes partidos.
Las promesas cuando tardan abren el candado
que cuida el alma que es como el papel mojado.
Ve, que yo heredaré aquellas penas
que a tu vida traje entre campanas.
Sabré vivir, sin ti y morir así.
que otro junto a ti disfruta,
si el color del día llega desde sus cabellos
y el gris desde mi llamada a lo lejos.
Si la oración comienza en sus gestos
y soy quien se distrae en sumas y restas,
si al verlo el momento huye del tiempo
y al escucharme reclamas por el silencio.
¿Qué esperas quieta junto al río?
¿una hoja seca con la que brinques la corriente?,
O, ¿un grito sórdido que te despoje del lado mío?
Ve, niña de ojos claros, a quien llorar hice,
las penas no se curan con disculpas y besos,
crecen como tormenta en el corazón del vórtice
llegando entre dos horizontes partidos.
Las promesas cuando tardan abren el candado
que cuida el alma que es como el papel mojado.
Ve, que yo heredaré aquellas penas
que a tu vida traje entre campanas.
Sabré vivir, sin ti y morir así.