sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Juramento de sangre,
arde en su piel,
se lleva su trozo hacia el tatuado corazón,
no se despide
lanza llamaradas a la voz maldita,
se ve,
calienta su nombre en gritos,
la paz de su amor se ha descrito.
El adiós de una gran y resistente atmósfera,
se despide en su piel,
cae el juramento en sangre,
se avecina un golpe de besos,
caen las murallas,
se aproxima el infarto
júrame por tu sangre
que el amor no se ha llevado la sonrisa,
pues es más que un hechizo ebrio
no sabrás si fue Satanás el que se quedo
metido en tu sangre,
expúlsalo y déjalo,
jura por tu sangre que el poema ha llegado sano y salvo
a tus manos.
No claves tus uñas,
no me levantes la mano,
se ha quedado tu piel
en los pactos que hiciste en vida,
adiós a lo inmortal,
el poder se hace natural
porque tus besos
inyectan fuego
y a mis ojos has crucificado
para decirme
que has jurado por tu sangre
que tu amor no se ha ido,
adiós a los fuegos que noquean la noche
has pasado el túnel por el cual
me llamaste bestia
y yo te llame bella
ahora júrame por tu sangre
que quieres mi amor absoluto.
Te daré el amor en la octava cicatriz
la que me marcaste en mis labios
y ahora yo te digo si
aunque me devuelvas el alma
crujiendo entre la muerte del alba
pues aun no he jurado que tu muerte es mi amor
y mi muerte es tu salvación.