Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Juventud florida
Y tu que te anunciabas
y yo te recibía,
y fuíste en mi existencia
la etapa bendecida.
¡Ay, juventud florida!
¡Ay, juventud de antaño!
como te extraño, como te extraño,
porque llegaste a mí como un regalo.
Contigo me mecía
bebiendome los vientos
con el vaivén del día,
en un dulce embeleso.
Me diste a manos llenas
la risa y alegría
que fuera compartida
con tantos compañeros.
Me recreé en aventuras
que formaban mis juegos,
cuando aún eran ágiles
los miembros de mi cuerpo.
Me envolvió la ternura de primeros amores;
me llenó la inocencia de los primeros besos.
En cada amanecer tu virtud me cubría,
es por eso que ahora,
aunque ya no te tengo,
aprecio tu valía.
¡Ay, juventud florida!
¡Ay, juventud de antaño!
como te extraño, como te extraño.
¡ Lejana juventud, bendita juventud,
como te extraño!
Y tu que te anunciabas
y yo te recibía,
y fuíste en mi existencia
la etapa bendecida.
¡Ay, juventud florida!
¡Ay, juventud de antaño!
como te extraño, como te extraño,
porque llegaste a mí como un regalo.
Contigo me mecía
bebiendome los vientos
con el vaivén del día,
en un dulce embeleso.
Me diste a manos llenas
la risa y alegría
que fuera compartida
con tantos compañeros.
Me recreé en aventuras
que formaban mis juegos,
cuando aún eran ágiles
los miembros de mi cuerpo.
Me envolvió la ternura de primeros amores;
me llenó la inocencia de los primeros besos.
En cada amanecer tu virtud me cubría,
es por eso que ahora,
aunque ya no te tengo,
aprecio tu valía.
¡Ay, juventud florida!
¡Ay, juventud de antaño!
como te extraño, como te extraño.
¡ Lejana juventud, bendita juventud,
como te extraño!
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