trovadordecanciones
Poeta recién llegado
Juventud dulce y dorada
llena de ardor e ignorancia,
donde todo es armonía
sin asumir el mañana.
Ahora miro el pasado
y me doy cuenta de mi error,
condenando alguna frialdad
saboreando otro dulzor.
Algo fluye en mi interior,
¡Algo quedó aquí encerrado!
¿Será porque el primer amor
nunca permanece enterrado?
No dejabas nada quieto
¡Y la gracia te salía de tal manera!
que no había gente a tu lado
que a tus pies no se rindiera.
Enaltecido el pasado
aún perdura tu recuerdo,
donde eras mi reina mora
y yo, príncipe de tus cuentos.
Fue amargo aquel día
que a tu casa me acerqué,
allí sentí frialdad
cuando la puerta toqué.
Supe que me buscaste
y te marchaste entristecida,
creciendo dentro de tí un gran dolor
haciendo más grande tu herida.
Quince días te fuiste
¡Quince días de agonía!
maldije mil veces las noches
¡Maldije la locura mía!
Me enfadé viéndolo todo oscuro
y el rencor en mi sangre ardía,
pagando la rabia en llanto
rompiendo el amor que existía.
Ya me duelen las espaldas
y los pies cansados los llevo,
el pelo cano se torna
y aún te llevo muy dentro.
Siempre he tenido una ilusión
verte y abrazarte de nuevo,
sentir otra vez tu alegría
y pedrite perdón por ello.
llena de ardor e ignorancia,
donde todo es armonía
sin asumir el mañana.
Ahora miro el pasado
y me doy cuenta de mi error,
condenando alguna frialdad
saboreando otro dulzor.
Algo fluye en mi interior,
¡Algo quedó aquí encerrado!
¿Será porque el primer amor
nunca permanece enterrado?
No dejabas nada quieto
¡Y la gracia te salía de tal manera!
que no había gente a tu lado
que a tus pies no se rindiera.
Enaltecido el pasado
aún perdura tu recuerdo,
donde eras mi reina mora
y yo, príncipe de tus cuentos.
Fue amargo aquel día
que a tu casa me acerqué,
allí sentí frialdad
cuando la puerta toqué.
Supe que me buscaste
y te marchaste entristecida,
creciendo dentro de tí un gran dolor
haciendo más grande tu herida.
Quince días te fuiste
¡Quince días de agonía!
maldije mil veces las noches
¡Maldije la locura mía!
Me enfadé viéndolo todo oscuro
y el rencor en mi sangre ardía,
pagando la rabia en llanto
rompiendo el amor que existía.
Ya me duelen las espaldas
y los pies cansados los llevo,
el pelo cano se torna
y aún te llevo muy dentro.
Siempre he tenido una ilusión
verte y abrazarte de nuevo,
sentir otra vez tu alegría
y pedrite perdón por ello.