Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
En pleno siglo veintiuno
aún hay idiotas que se mueren de amor
y ese idiota soy yo
que te ama como ninguno.
Mi mesa no es ningún buffet
pero para mi pan siempre hay un poco de miel
de tus labios...
mi cama no es el Jardín de Babilonia
pero basta con sentir en él el olor de tu colonia
para tener ganas de vivir.
En plena crisis de guerras y migas de paz
hay bandera blanca que se atreve a naufragar
bajo la sombra de tu falda.
Mi casa no es un castillo de Disney
ni las lámparas tienen genios escondidos,
pero hay magia cuando tus besos reviven
entre la oscuridad de mis latidos.
En plena temporada de sequías y cambio climático
¿cómo iba a ignorar esas primeras gotas de lluvia?
y más aún ignorar el gesto simpático
de tu ropa caída en la lona
haciendo knock out con cuenta de tres incluida.
El gesto que convierte al amor en algo especial
es esa sonrisa sarcástica y un poco neurótica
que se te escapa al natural
cuando dices algo y crees que no te equivocas.
En pleno siglo veintiuno
en que nos convertimos en cuatro,
hay viajes planeados a la luna y a Saturno
y a mí sólo me sigue importando
el pliegue de tu muslo.
aún hay idiotas que se mueren de amor
y ese idiota soy yo
que te ama como ninguno.
Mi mesa no es ningún buffet
pero para mi pan siempre hay un poco de miel
de tus labios...
mi cama no es el Jardín de Babilonia
pero basta con sentir en él el olor de tu colonia
para tener ganas de vivir.
En plena crisis de guerras y migas de paz
hay bandera blanca que se atreve a naufragar
bajo la sombra de tu falda.
Mi casa no es un castillo de Disney
ni las lámparas tienen genios escondidos,
pero hay magia cuando tus besos reviven
entre la oscuridad de mis latidos.
En plena temporada de sequías y cambio climático
¿cómo iba a ignorar esas primeras gotas de lluvia?
y más aún ignorar el gesto simpático
de tu ropa caída en la lona
haciendo knock out con cuenta de tres incluida.
El gesto que convierte al amor en algo especial
es esa sonrisa sarcástica y un poco neurótica
que se te escapa al natural
cuando dices algo y crees que no te equivocas.
En pleno siglo veintiuno
en que nos convertimos en cuatro,
hay viajes planeados a la luna y a Saturno
y a mí sólo me sigue importando
el pliegue de tu muslo.