LA ABADÍA ABANDONADA
(Metamorfosis nocturnas)
Ilust.: Dorothea Tanning. "On Avalon. 1987"
Bosque latiendo en crujidos de silencio
savia que adensa el rutinario camino
estrella rutilante que tapiza la negrura de un olvido
viejo alojamiento de perdedores sin rumbo.
El autillo hilvana frases que quieren ser melodías
en las noches de verano gimen húmedos nenúfares
y las hadas convocadas se entregan a los faunos con frac.
Es el trasunto de fiestas o de hecatombes antiguas
que los invictos guerreros ofrecen a las víctimas del odio.
Siniestros los acordes de violines despedazados
juntan equívocos ecos del llanto de los romeros
con las armonías y salmodias de la abadía abandonada.
Breve el amanecer de las rosas.
Apenas el discurrir de la luna entre las añosas ramas
alimenta el demorado goteo de la fuente.
Todo es ocaso en el camino frustado del peregrino barbudo
Todo se vuelve denuesto cuando entona su plácida canción .
Tantos años el musgo y la hiedra han amanecido juntos
ocultando las vergüenzas de la abadía en ruinas
Tantos años tu recuerdo ilumina el rosetón ya hecho añicos
que tamizaba las luces y los colores
tu apolíneo regalo cotidiano.
Planos de mármol o diedros que esquivan la mancha
posesivos entramados de laberintos y calvarios
en los que las hormigas se agrupan bajo el son de la flauta pánica
Masas de mármol de Paros conteniendo cariátides inéditas.
Como el bosque amasa sus silencios
así la vida es un convite inesperado
la solitaria abadía peina los rayos de luna
triste la claridad nocturna
prometeica la del sol que forja sueños.
(Metamorfosis nocturnas)
Ilust.: Dorothea Tanning. "On Avalon. 1987"
Bosque latiendo en crujidos de silencio
savia que adensa el rutinario camino
estrella rutilante que tapiza la negrura de un olvido
viejo alojamiento de perdedores sin rumbo.
El autillo hilvana frases que quieren ser melodías
en las noches de verano gimen húmedos nenúfares
y las hadas convocadas se entregan a los faunos con frac.
Es el trasunto de fiestas o de hecatombes antiguas
que los invictos guerreros ofrecen a las víctimas del odio.
Siniestros los acordes de violines despedazados
juntan equívocos ecos del llanto de los romeros
con las armonías y salmodias de la abadía abandonada.
Breve el amanecer de las rosas.
Apenas el discurrir de la luna entre las añosas ramas
alimenta el demorado goteo de la fuente.
Todo es ocaso en el camino frustado del peregrino barbudo
Todo se vuelve denuesto cuando entona su plácida canción .
Tantos años el musgo y la hiedra han amanecido juntos
ocultando las vergüenzas de la abadía en ruinas
Tantos años tu recuerdo ilumina el rosetón ya hecho añicos
que tamizaba las luces y los colores
tu apolíneo regalo cotidiano.
Planos de mármol o diedros que esquivan la mancha
posesivos entramados de laberintos y calvarios
en los que las hormigas se agrupan bajo el son de la flauta pánica
Masas de mármol de Paros conteniendo cariátides inéditas.
Como el bosque amasa sus silencios
así la vida es un convite inesperado
la solitaria abadía peina los rayos de luna
triste la claridad nocturna
prometeica la del sol que forja sueños.