Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
La Abeja Reina y el hígado de Tántaro
El ocaso pernoctó en el iris y la ciudad
se me revelo
como un férreo fresno nacarado
en cuyas cortas panojas
la vida que palpitaba solo remitía a la Humanidad
Toque sus flébiles requiebros blanquecinos, y ya olvidados
me tire al ras de la grama derrochándome entre sus laberínticas lisonjas de purísima y oro
¡La Edad de Oro siempre fue una mentira!, innegablemente lo supe ,
la miel que caía como ambrosia de los árboles, la republica perfecta
emulada como un panal, ¡todo es mentira!, la Diosa Abeja es la Abeja Reina
y la Abeja Reina es la muerte en la ciudad, atados a estúpidos maestriles
esperamos como zánganos a que ella nos venga a degustar
Desvarié por interminables minutos anhelando estar fuera de los emporios
indagué el por qué del capital, y de su inevitable fenecer
hasta que ya agotado, el cierzo brizado
dulcemente en murmurios me lo dio a conocer ..:
- la Muerte, hijo mío, inspira todas las cúpulas
bajo dentro y fuera reside en todas las cúpulas
¿no lo ves?, la Muerte reside y nosotros con ella
le fabricamos amargos palacios
edilicias prisiones
en donde la vida si es que palpita
remite sola Humanidad.
¿Donde han ido entonces los árboles de antaño cierzo brizado?!
¿Donde he ido hasta entonces, y por que estoy tan infeliz?
Dime, donde se esconden las flores de estío cierzo brizado que cuando mueren
en invierno
luego regresan como el zenit?
Dime, donde?, cómo?, estoy cansado de revivir las Muertes
y el perdón del misacantano
a diario anhelo las praderas
y la floresta
anhelo y las adoro con esperanza pueril
una tierra santa en la que nada muere
y si lo hace, se transforma
alimentando los cuervos como el hígado de Tántalo
El ocaso pernoctó en el iris y la ciudad
se me revelo
como un férreo fresno nacarado
en cuyas cortas panojas
la vida que palpitaba solo remitía a la Humanidad
Toque sus flébiles requiebros blanquecinos, y ya olvidados
me tire al ras de la grama derrochándome entre sus laberínticas lisonjas de purísima y oro
¡La Edad de Oro siempre fue una mentira!, innegablemente lo supe ,
la miel que caía como ambrosia de los árboles, la republica perfecta
emulada como un panal, ¡todo es mentira!, la Diosa Abeja es la Abeja Reina
y la Abeja Reina es la muerte en la ciudad, atados a estúpidos maestriles
esperamos como zánganos a que ella nos venga a degustar
Desvarié por interminables minutos anhelando estar fuera de los emporios
indagué el por qué del capital, y de su inevitable fenecer
hasta que ya agotado, el cierzo brizado
dulcemente en murmurios me lo dio a conocer ..:
- la Muerte, hijo mío, inspira todas las cúpulas
bajo dentro y fuera reside en todas las cúpulas
¿no lo ves?, la Muerte reside y nosotros con ella
le fabricamos amargos palacios
edilicias prisiones
en donde la vida si es que palpita
remite sola Humanidad.
¿Donde han ido entonces los árboles de antaño cierzo brizado?!
¿Donde he ido hasta entonces, y por que estoy tan infeliz?
Dime, donde se esconden las flores de estío cierzo brizado que cuando mueren
en invierno
luego regresan como el zenit?
Dime, donde?, cómo?, estoy cansado de revivir las Muertes
y el perdón del misacantano
a diario anhelo las praderas
y la floresta
anhelo y las adoro con esperanza pueril
una tierra santa en la que nada muere
y si lo hace, se transforma
alimentando los cuervos como el hígado de Tántalo