La alegría de la soledad

Vesper

Poeta asiduo al portal

La alegría de la soledad

Quieto, sin mover un músculo,
nada se proponía hacer,
nada le importaba, nada...
ni siquiera lloraba,
pues estaba en ese instante
en que ya ni lágrimas quedan.

Miraba fijo y sin parpadear,
las letras de aquella cruz,
en tierra de nadie clavada,
en un manto de oscuridad.

Quedarse allí para siempre,
ese era su único pensamiento,
pero de lejos un murmullo
le llegaba débilmente.

Nada le importaba, nada...

El lejano murmullo crecía,
y ahora era una dulce melodía,
aunque evitaba escuchar,
y muy fijo seguía...

Nada le importaba, nada...

Una orquesta ya tocaba,
luces, voces, detrás de él,
manos lo tocaban,
manos lo arrastraban...

Sin ofrecer resistencia,
se dejo llevar dócilmente,
su mirada al cielo estaba ahora.
Se fijó en una estrella,
y como un primer deseo,
quiso ir hasta ella...
Las manos lo levantaron,
se elevó
y el cementerio
abandonó.

Extraña felicidad lo embargó,
de su muerte se olvidó...
voló, gritó y rió...
Y su nuevo mundo,
con ganas, al fin, recorrió.

 
exelente!! :::ohmy::: me ha encantado tu poema!! mas que poesia es musica con hermoso y ceremonial ritmo! encantadoras letras! un gustazo leerle!!
 
Hermosa conjugacion de versos, rima y prosa,
no dejes de cantar poeta
en la poesia somos libres...
 
muchisimas gracias "novia perdida" y edixon3000 por pasar por mis letras y dejar valiosos comentarios... un gusto que lo hayan hecho...
saludos y suerte para ambos!
 

La alegría de la soledad

Quieto, sin mover un músculo,
nada se proponía hacer,
nada le importaba, nada...
ni siquiera lloraba,
pues estaba en ese instante
en que ya ni lágrimas quedan.

Miraba fijo y sin parpadear,
las letras de aquella cruz,
en tierra de nadie clavada,
en un manto de oscuridad.

Quedarse allí para siempre,
ese era su único pensamiento,
pero de lejos un murmullo
le llegaba débilmente.

Nada le importaba, nada...

El lejano murmullo crecía,
y ahora era una dulce melodía,
aunque evitaba escuchar,
y muy fijo seguía...

Nada le importaba, nada...

Una orquesta ya tocaba,
luces, voces, detrás de él,
manos lo tocaban,
manos lo arrastraban...

Sin ofrecer resistencia,
se dejo llevar dócilmente,
su mirada al cielo estaba ahora.
Se fijó en una estrella,
y como un primer deseo,
quiso ir hasta ella...
Las manos lo levantaron,
se elevó
y el cementerio
abandonó.

Extraña felicidad lo embargó,
de su muerte se olvidó...
voló, gritó y rió...
Y su nuevo mundo,
con ganas, al fin, recorrió.



Bueno pues yo no soy un fiel partidario a la soledad y mucho menos a la creencia de que pueda encontrarse un felicidad después de un buen tiempo de estar en ella si se sigue solo pero me ha gustado este poema puesto que por lo que leí es una trascendencia a otra vida y en esas circunstancias se puede ser feliz pues el cuerpo se libera del alma y esta libre vuela un gusto leerte amigo:) aunque opino que parece ser que tu estabas solo y al encontrarte ante una nueva presencia es que hiciste esa transmigración o no?
 
Vlad Kanon, te agradezo tu comentario... este poema lo escribi pensando en lo triste y abandonado que nos sentimos en ciertas ocasiones, pero que luego encontramos una salida que nos hace volver a un buen estado de animo...
en el caso del poema relato la soledad de un alma que acaba de ser liberada de su cuerpo y que es ayudada a pasar a su siguiente etapa.....

un gran gusto que hayas pasado, saludos y suerte amigo...
 
Bastante bueno! Me fascinaron los dos últimos párrafos..
Soy amante a la soledad, el dolor suele ser placentero y más si la soledad te acaricia!
Solo no podemos estar pues se presenta la soledad, y la soledad sola nunca está pues suele acompañar..
Te invito a leer mi poema "soledad vacía", tal vez encuentres frases agradables allí..
Un saludo cordial.. shau!
 
gracias por pasar Letras Inspiradas, es un gusto... buen pensamiento plasmaste en tu comentario jeje
saludos, nos estamos leyendo...
 
Los Golpes Que No Matan, Hacen Al Hombre Mas Fuerte Y Si A Eso Le Sumas Que Se Levanta Con Alegria Para Volver A Empezar, No Tiene Igual

Poema Lleno De Una Imagen Impresionante De La Soledad Y De Correr A La Luz.
 
CCastilloTorres, un placer que estes entre mis letras y dejes tu comentario, has entendido bien el mensaje jeje......
saludos y suerte!
 

La alegría de la soledad

Quieto, sin mover un músculo,
nada se proponía hacer,
nada le importaba, nada...
ni siquiera lloraba,
pues estaba en ese instante
en que ya ni lágrimas quedan.

Miraba fijo y sin parpadear,
las letras de aquella cruz,
en tierra de nadie clavada,
en un manto de oscuridad.

Quedarse allí para siempre,
ese era su único pensamiento,
pero de lejos un murmullo
le llegaba débilmente.

Nada le importaba, nada...

El lejano murmullo crecía,
y ahora era una dulce melodía,
aunque evitaba escuchar,
y muy fijo seguía...

Nada le importaba, nada...

Una orquesta ya tocaba,
luces, voces, detrás de él,
manos lo tocaban,
manos lo arrastraban...

Sin ofrecer resistencia,
se dejo llevar dócilmente,
su mirada al cielo estaba ahora.
Se fijó en una estrella,
y como un primer deseo,
quiso ir hasta ella...
Las manos lo levantaron,
se elevó
y el cementerio
abandonó.

Extraña felicidad lo embargó,
de su muerte se olvidó...
voló, gritó y rió...
Y su nuevo mundo,
con ganas, al fin, recorrió.



Me encanta esa despreocupación, "ese-dejarse-caer-sin-metas-ni-deseos-ni-motivaciones" que contiene tu poema. Para nosotros adictos a la soledad y a la solitud, hermitaños por constitución, me recuerda éste poema corto que aparece en una película de Subiela, "El-lado-obscuro-del-corazón": "LA-SOLEDAD-TAMBIÉN-PUEDE-SER-UNA-ANTORCHA". No se quén haya sido su autor pero me dejó iniciado para siempre.

Conde Arboleda.
 
Bienvenido a mis poemas... te agradezco el comentario y me alegra que esa despreocupacion se haya transmitido a traves de las letras porque era el pensamiento que tenia en ese momento...

Desconozco el poema que citas, pero lo buscaré... espero que me impacte tambien...

Saludos y gracias!
 

La alegría de la soledad

Quieto, sin mover un músculo,
nada se proponía hacer,
nada le importaba, nada...
ni siquiera lloraba,
pues estaba en ese instante
en que ya ni lágrimas quedan.

Miraba fijo y sin parpadear,
las letras de aquella cruz,
en tierra de nadie clavada,
en un manto de oscuridad.

Quedarse allí para siempre,
ese era su único pensamiento,
pero de lejos un murmullo
le llegaba débilmente.

Nada le importaba, nada...

El lejano murmullo crecía,
y ahora era una dulce melodía,
aunque evitaba escuchar,
y muy fijo seguía...

Nada le importaba, nada...

Una orquesta ya tocaba,
luces, voces, detrás de él,
manos lo tocaban,
manos lo arrastraban...

Sin ofrecer resistencia,
se dejo llevar dócilmente,
su mirada al cielo estaba ahora.
Se fijó en una estrella,
y como un primer deseo,
quiso ir hasta ella...
Las manos lo levantaron,
se elevó
y el cementerio
abandonó.

Extraña felicidad lo embargó,
de su muerte se olvidó...
voló, gritó y rió...
Y su nuevo mundo,
con ganas, al fin, recorrió.



Es realmente hermoso el poema, como aquel gran poeta que murió en el desdén de su propia melancolía innata, lejos del murmullo y de música de alas, su cuerpo de efebo en un campo nada santo se marchito, mas espero, estimado amigo, que el final de tu poema sea su realidad.

Extraña felicidad lo embargó,
de su muerte se olvidó...
voló, gritó y rió...
Y su nuevo mundo,
con ganas, al fin, recorrió.


Saludos cordiales, con estrellas.
 

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