poetakabik
Poeta veterano en el portal
C
Hay una risa pequeña
que no sabe de razones,
que aparece en la mañana
cuando huelen los balcones.
No responde a los aplausos
ni a los méritos del día,
es la risa que persiste
aunque el alma esté vacía.
Es la flor que se abre sola
sin saber si alguien la mira,
el milagro que no espera
nada más que su semilla.
Y yo la llevo conmigo
como el viento a la semilla,
como el mar al pez que ignora
que el mar también a el lo abriga.
Hay una risa pequeña
que no sabe de razones,
que aparece en la mañana
cuando huelen los balcones.
No responde a los aplausos
ni a los méritos del día,
es la risa que persiste
aunque el alma esté vacía.
Es la flor que se abre sola
sin saber si alguien la mira,
el milagro que no espera
nada más que su semilla.
Y yo la llevo conmigo
como el viento a la semilla,
como el mar al pez que ignora
que el mar también a el lo abriga.
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