Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amé la plenitud de su mirada
cubriéndome de amores la retina,
mojándome en su mar de purpurina
las ganas de inventar nueva alborada.
Amé la placidez de su ensenada
en medio de una luz más que divina;
sus ojos me decoran la rutina
dejándola vencida y malparada.
Amarla desde entonces debilita
la lírica letal de mi veneno
que torvo en soledad dulzor me quita...
Amarla desde entonces me hace bueno,
tan vivo que hasta el viento me recita
su nombre en un compás claro y sereno.
cubriéndome de amores la retina,
mojándome en su mar de purpurina
las ganas de inventar nueva alborada.
Amé la placidez de su ensenada
en medio de una luz más que divina;
sus ojos me decoran la rutina
dejándola vencida y malparada.
Amarla desde entonces debilita
la lírica letal de mi veneno
que torvo en soledad dulzor me quita...
Amarla desde entonces me hace bueno,
tan vivo que hasta el viento me recita
su nombre en un compás claro y sereno.