Rei Regis Caceres
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se que la amé
niña, oh niña mía,
naciente mariposa
de organdí sus alas,
sutil transparencia
de entrañable ensueño,
princesa la coronó el sol
ardiendo al meridiano
.
Se que la amé
niña, oh niña mía,
nacida en los rosales
en baja primavera
del jardín de hadas,
capullo perfumado,
etérea y delicada
de mi ser anhelo
.
Se que la amé
niña, oh niña mía,
moza de años de risa
y la blancura tersa
de una nubia gardenia
que su perfume diera
en ósculos sagrados
de Alba enamorada
.
Se que la amé
niña o niña mía,
de elegante andar
sensual y sugestivo,
la brisa en la espiga
en un campo estival
en tarde de amores,
ligera y primorosa
.
Se que la amé
niña, oh niña mía,
su voz ecos marinos
de canción de antaño,
melodía de Nereidas,
armoniosa llevaba
la paz a mis oídos
y solaz a mi vida
.
Se que la amé
niña, oh niña mía,
frente a una playa
en una noche arisca,
que envolviéndonos
en su salitre etéreo
quiso besar sus labios
pero no, ya eran míos
.
Se que la amé
niña, oh niña mía,
inmaculada concha,
arca virginal, delirio
de mi libido ardiente,
el esperado alivio
en madrugada eterna
de sonámbulos grillos
.
Se que la amé
niña, oh niña mía,
en la maleza verde azul
de andares inconclusos,
me dio la paz serena
y retoños de su cuerpo
como espigas de trigo,
estampas de mi efigie
.
Se que la amé
niña, oh niña mía,
ríos entrelazados,
que desviado el cause
por mano del destino
al mar fugaron solos
en un sordo silencio,
pero no en el olvido
.
RRegis
niña, oh niña mía,
naciente mariposa
de organdí sus alas,
sutil transparencia
de entrañable ensueño,
princesa la coronó el sol
ardiendo al meridiano
.
Se que la amé
niña, oh niña mía,
nacida en los rosales
en baja primavera
del jardín de hadas,
capullo perfumado,
etérea y delicada
de mi ser anhelo
.
Se que la amé
niña, oh niña mía,
moza de años de risa
y la blancura tersa
de una nubia gardenia
que su perfume diera
en ósculos sagrados
de Alba enamorada
.
Se que la amé
niña o niña mía,
de elegante andar
sensual y sugestivo,
la brisa en la espiga
en un campo estival
en tarde de amores,
ligera y primorosa
.
Se que la amé
niña, oh niña mía,
su voz ecos marinos
de canción de antaño,
melodía de Nereidas,
armoniosa llevaba
la paz a mis oídos
y solaz a mi vida
.
Se que la amé
niña, oh niña mía,
frente a una playa
en una noche arisca,
que envolviéndonos
en su salitre etéreo
quiso besar sus labios
pero no, ya eran míos
.
Se que la amé
niña, oh niña mía,
inmaculada concha,
arca virginal, delirio
de mi libido ardiente,
el esperado alivio
en madrugada eterna
de sonámbulos grillos
.
Se que la amé
niña, oh niña mía,
en la maleza verde azul
de andares inconclusos,
me dio la paz serena
y retoños de su cuerpo
como espigas de trigo,
estampas de mi efigie
.
Se que la amé
niña, oh niña mía,
ríos entrelazados,
que desviado el cause
por mano del destino
al mar fugaron solos
en un sordo silencio,
pero no en el olvido
.
RRegis
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