Valeria Wozniak
Poeta recién llegado
Inhalo el humo del cigarrillo
Que encendí.
Envuelto en un
Desfigurado torbellino
De emociones, me di cuenta
Que en mi habitación
Tu aura ya no ocupaba espacio.
Quise sacudirme el entumecimiento
De los huesos
Despotricando frases sin sentido,
Desbocando mi cordura contra
Mi piel lastimada,
Invocándote, como si fueras
Un Dios esperando una
Plegaria.
La voz se volvió un sepulcro...
De a ratos creo verte,
Deslizándote como un ángel apócrifo,
Revistiendo las estructuras con tu
Miseria.
Esfumándote entre los matices
De mi plexo que oscila aturdido
Entre reclamos y pasiones desmesuradas.
Sucede que aún conservo el adiós como un
Santo venerable.
Todavía se me irrita la herida
Al repetir tu nombre.
Un condenado, eso soy.
Deberé comenzar a aprender
El incomprensible acto de olvidar.
Premisa irrefutable:
Soltarte.
El amor que te encadena
A un recuerdo más que amor
Es un verdugo.
Que encendí.
Envuelto en un
Desfigurado torbellino
De emociones, me di cuenta
Que en mi habitación
Tu aura ya no ocupaba espacio.
Quise sacudirme el entumecimiento
De los huesos
Despotricando frases sin sentido,
Desbocando mi cordura contra
Mi piel lastimada,
Invocándote, como si fueras
Un Dios esperando una
Plegaria.
La voz se volvió un sepulcro...
De a ratos creo verte,
Deslizándote como un ángel apócrifo,
Revistiendo las estructuras con tu
Miseria.
Esfumándote entre los matices
De mi plexo que oscila aturdido
Entre reclamos y pasiones desmesuradas.
Sucede que aún conservo el adiós como un
Santo venerable.
Todavía se me irrita la herida
Al repetir tu nombre.
Un condenado, eso soy.
Deberé comenzar a aprender
El incomprensible acto de olvidar.
Premisa irrefutable:
Soltarte.
El amor que te encadena
A un recuerdo más que amor
Es un verdugo.